jueves, 3 de agosto de 2017

Crítica. Dunkerque (2017)


Dunkerque
Título original: Dunkirk
Año: 2017
Duración: 107 min.
País: Estados Unidos
Director: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Hoyte Van Hoytema
Género: Bélico, Drama, Historia

Sinopsis:
Dunkerque cuenta un episodio real ocurrido en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando más de 300 mil soldados ingleses, junto a miles de franceses, quedaron cercados por los nazis en esta ciudad portuaria de Francia.


Nolan consigue con "Dunkerque" su película más sencilla pero a la vez más complicada: una unión perfecta entre guerra, angustia, y mucha emoción.

La cinta está partida en tres frentes (tierra, mar y aire) y tres momentos: un grupo de soldados que en el muelle esperan un milagro; un padre, hijo y amigo que conducen un bote para ayudar a los rezagados; y un piloto (Tom Hardy, El caballero oscuro: la leyenda renace) quien es encargado de derribar los aviones alemanes. Durante el transcurso los frentes y momentos se van entrelazando.

Lo que vemos en esta película nos mantiene en tensión constante, nos transporta a la guerra como tal con efectos de sonidos estridentes; banda sonora típica de Zimmer que goza de gran protagonismo; la trama está cargada de sensibilidad, a tal punto que muchas veces prescinde de diálogos, teniendo un guión escaso pero justo y apropiado, para qué más.


A recalcar también los planos y las imágenes, que son las que más hablan y nos hacen sentir ese algo durante el filme. Grandes escenas, paisajes, y genial interpretación de los actores: magistral Hardy con su expresión a medio rostro, Cillian Murphy como siempre, el único pero el del debutante Fionn Whitehead (Tommy) quien no parece que esté sobreviviendo a la guerra.

En resumen, espléndida obra de arte, una película basada en hechos reales que te mantiene en vilo con una brutal sinceridad de los acontecimientos.

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